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Sala de prensa

21/11/2007

Por Ignacio Fidanza

Apaga el puro en un cenicero demasiado chico y se reclina en el sillón de cuero negro. La oficina tapizada con telas grises y luces puntuales, da a la avenida Quintana en plena Recoleta. Cae la tarde. Repasa ensayos de filosofía que acaba de bajar de Internet, mientras el celular suena una y otra vez: lejos de lo que podría imaginarse no son ansiosos punteros bonaerenses los que llaman, sino sus hijos –tiene cinco- preocupados por cuestiones mas serias, como el futuro de River o qué habrá para cenar. Repuesto de la lluvía ácida que le dedicó el kirchnerismo al filtrar un viejo legajo suyo, “Juanjo” Álvarez analiza la política con esa combinación de conceptos pragmáticos y directos, que impone la ruda realidad bonaerense.

 

¿La reelección como diputado fue una revancha después del episodio del carpetazo y los ataques que sufrió?

 

No, no hago política por revancha. Hace muchos años que estoy en esto y se que la validación de un político se da cuando lo reeligen luego de haber ejercido un cargo. Cuando fui intendente de Hurlingham me pasó los mismo. La primera vez iba en una lista que recibía un gran fervor popular y resulte electo. La segunda vez, al PJ le fue mal, fue en 1999 cuando Duhalde pierde las elecciones, y la gente me eligió aún por más votos. Ahí sentí que me había diplomado de intendente.

 

Ustedes con una fuerza que se presentaba en la provincia de Buenos Aires por primera vez, lograron unos más que respetables quince puntos y metieron cuatro diputados nacionales ¿Qué siente cuando ve a sus viejos compañeros de ruta de El general como Jorge Sarghini y Eduardo Camaño que hicieron una muy pobre elección?

 

Cuando creamos El general con Sarghini, Camaño, Francisco de Narváez y yo, teníamos un acercamiento muy fuerte con Roberto Lavagna. Luego, con Francisco consideramos que el sector ya no era lo que imaginabamos y que no se había procesado bien la alianza con el radicalismo.

 

¿Qué significa una alianza mal procesada? ¿Le parece que Lavagna terminó siendo el candidato radical?

 

Si, y además no quedaba claro hacia adonde apuntaba esa alianza. Esto sin desconsiderar a las personas, con Lavagna fuimos ministros juntos y tengo por el un respeto muy importante. Ahora, en términos políticos no nos sentíamos contenidos en ese espacio. Francisco fue el primero que decidió separarse del grupo, yo ya estaba alejado y había tenido diferencias con Roberto, pese a que mantenía y mantengo una buena relación con Camaño y Sarghini. En junio Francisco me ofrece hacerme cargo de la campaña y ahí vimos que teníamos la posibilidad de mostrar algo distinto si hacíamos una alianza con el sector de Mauricio Macri. Así con dos meses y medio de campaña, avanzamos y decidimos hacerlo sin candidato a Presidente, que fue cuestionada por muchos como inviable. Las encuestas nos decías que la falta de un candidato nacional que traccionara nos hacía perder fuerza, pero nos pareció que valía la pena el desafío. A pesar de eso logramos un resultado espectacular, con más de un millón de votos.

 

Sin embargo, en su momento se comentó que esto de no llevar candidato a Presidente era sugestivamente funcional al Gobierno.

 

Nosotros tomamos lo que creíamos era la mejor decisión para la provincia de Buenos Aires, si esto sirvió o fue funcional para algún candidato nacional, ese no fue el objetivo.

 

¿No hubo un acuerdo secreto, usted después de todo es peronista como los Kirchner?

No, no lo hubo. Pero además, con la misma lógica podríamos decir que la atomización de la oposición fue funcional al oficialismo.

 

Fue funcional al oficialismo…

Claro, pero no creo que haya sido producto de un pacto secreto, sino porque no se pudo plasmar en un candidato la mayor cantidad de fuerzas.

 

¿Exceso de egos?

Puede haber contribuido algo de eso, pero también estas elecciones deberían servir para que nos demos cuenta que hay que tener posiciones más claras, sino todos nos terminamos pareciendo. Y la gente no tiene muy claro que vota o vota suponiendo que vota a un opositor y termina siendo funcional o desplazado al oficialismo. Como sea, esta falta de articulación no lo pudimos resolver en nuestro nivel y nos pareció mas sincero ir sin un candidato a Presidente.

 

Pero volvamos a las sospechas de un acuerdo secreto entre ustedes y el Gobierno…

Esa critica se basa en el argumento que el voto puro por nosotros para gobernador iba con un voto en blanco a Presidente que en definitiva levantaba los porcentajes, favoreciendo particularmente al primero, es decir a Cristina Kirchner. Hoy podemos decir según nos informaron los fiscales, que había mucho voto nuestro pero con algún Presidente, así que esa crítica no se dio en la realidad.

 

La provincia

 

¿Es posible ganar la provincia sin el peronismo?

Primero, no sabía que nos habían echado del peronismo.

 

Bueno, la estructura del PJ no está con ustedes precisamente…

Es verdad, y también es cierto que esa estructura fue un aporte muy importante para Daniel Scioli. Pero si bien reconozco que no contra con ella es una dificultad, lo que tenemos que evitar es que para sortearla nos mimetizamos con algo que no nos contiene. Sino el razonamiento lógico sería: Si queremos gobernar la provincia necesitamos el PJ y como este hoy esta en el Frente para la Victoria, tenemos que sumarnos a ese espacio. Esto es lo que creo que no hay que hacer.

 

¿Pero cómo se logra, sin el peronismo, pasar del 15 por ciento que sacaron a una mayoría que le permita alcanzar el Gobierno?

Sin duda que la estructura pesa, pero recuerdo que cuando triunfo la renovación con Antonio Cafiero, ellos fueron por afuera de la estructura del PJ y ganaron la provincia. Pero repito, en todo caso eso será una dificultad.

 

¿Le sigue teniendo fe a De Narváez como candidato a gobernador entonces?

Si, le tengo fe a este proyecto.

 

¿De Narváez volverá a competir por la provincia en el 2011?

Si, por supuesto.

 

¿Y por qué De Narváez rechazó el Ministerio de Infraestructura que le ofreció Scioli?

Porqué era una señal muy mala para nuestros votantes.

 

Esa es una lectura, la otra posible es, se supone que están en política para hacer cosas para la gente y les llega la posibilidad de hacer algo concreto desde un lugar clave ¿No hay aquí una falta de grandeza, un exceso de especulación?

La verdad es que agradecemos el gesto de Scioli y vamos a trabajar por la provincia, pero no se hace sólo desde un ministerio. La gente esto lo tiene que entender como que no estamos atrás de los cargos, ni siquiera de un ministerio tan importante. La gente nos votó para ser oposición, ese es nuestro mandato y debemos ser consecuentes con él.

 

La política

 

Con su ingreso en la campaña de De Narváez se vio cierta lógica que hasta ese momento no se percibía. La pregunta es: ¿Hasta dónde aún hoy, es necesario el trabajo político tradicional? En este caso en particular daba la impresión que los millones, la fama y hasta los medios de Francisco de Narváez no alcanzaban…

Estoy de acuerdo, pero no quiero decir algo tan modesto que parezca soberbio ni sobreestimar lo hecho. Creo que estructuramos una relación buena y seria con Francisco, y yo le aporte a su vocación y audacia, la experiencia que nos permitió con el aporte inestimable del PRO, concretar una fuerza importante.

 

¿Cuál fue el desafío mas grande que enfrentaron?

La decisión tal vez más difícil fue ir sin candidato a Presidente. Analistas y gente de una enorme experiencia política, de una enorme experiencia (repite), nos decían que estábamos equivocados.

 

¿Quién era, Eduardo Duhalde?

(Risas) bueno..gente de una enorme experiencia política, tenían serias dudas de que esto pudiese funcionar. Y nosotros nos jugamos por esa decisión y hoy podemos decir que sacamos más de un millón de votos.

 

Ya me dijo que en el 2011 insisten con De Narváez gobernador ¿Para Presidente ya está definido que van a acompañar a Mauricio Macri?

Nosotros estamos definidos mucho más acá. Mauricio tiene un enorme desafío que es gobernar la Ciudad. Sin duda es una figura de primerísimo orden nacional. Pero nosotros tenemos la decisión de ser la alternativa en la provincia y todavía tenemos que caminar todos un largo trecho para decidir que vamos a hacer. Van a pasar tantas cosas en cuatro años que es ciencia ficción ponerse a determinar hoy que vamos a hacer.

 

¿Pero entonces se imaginan confluyendo con el kirchnerismo?

No, nosotros somos una alternativa, pero decimos que no es el momento de definir ciertas cosas.

 

¿Van a fiscalizar la gestión de Scioli?

Por supuesto, es lo que nos corresponde. Pero acá viene otro tema: ¿Cuál es el rol de la oposición? Decir que esta todo mal, gritar fuerte, estar siempre crispado, enojado y decirle a la gente que vaya a comprar fideos porque se viene el diluvio? ¿O es decir esto esta bien, esto no esta tan bien y no esta tan bien porque así se puede hacer mejor? Esto de que el oficialismo hace todo mal y al reves, los que desde el poder dicen que la oposición es un desastre, es una forma maniquea de hacer política que no compartimos.

 

Por ejemplo, cuando nos preguntaron por el cambio de gabinete, nosotros decimos que sin duda han privilegiado una continuidad pero hay algunos cambios para atender: el caso de Martín Losteau a quien no sólo yo conozco sino que trabajó muy cerca de los equipos de Francisco. Para nosotros el tema es como la Presidenta armoniza su equipo de trabajo y empieza a dar respuesta a los problemas.

 

¿Es el quipo de ella?

Bueno, ella va a sumir con ese equipo. Uno podría decir “Se lo puso el Presidente”, pero también que ella eligió dentro de la lógica de poder que manejan ellos. Para decirlo más claro mi diferencia con otros políticos es que yo he gobernado, cuando fui intendente tampoco tuve todos los funcionarios que quería: o porque no aceptaban, o porque si venía Juan se me iba María, esto nos pasa a todos.

 

Ustedes insisten en poner el énfasis en la coherencia, pero mientras tanto el kirchnerismo suma por izquierda, derecha, centro, avanza y gana ¿No es un tanto ingenuo el planteo?

 

Yo fui ministro en la provincia dos veces, dos veces intendente, ministro en la Nación, diputado, para bien o mal tengo experiencia de gobierno. Así que no soy un novelista o un ensayista de la política, no soy Tomas Moro imaginando Utopía. Ahora, creo que ser coherente, decir agradezco el Ministerio pero no esta bien que lo aceptemos, decir no esta bien sumar diputados de cualquier manera y después no poder mantenerlo unido, creo que sostener eso no es naif, eso es serio y es inteligente.

 

Scioli y Stornelli

 

¿Qué le parece el gabinete de Scioli?

(Largo silencio) No lo he estudiado en profundidad, tengo el mejor concepto de Stornelli a quien si conozco desde hace mucho tiempo.

 

¿Es verdad que lo llama todos los días para pedirle consejos?

A ver…que tenemos relación es verdad, nos reunimos y almorzamos a la vista de la gente.

 

¿Lo vio muy asustado a Stornelli?

Noooo, pero sabe que va a asumir en un ministerio que cuando a mi me toco, y me toco dos veces, yo llamaba la silla eléctrica. Así que en todo lo que pueda ayudar para que haga una buena gestión, lo voy a hacer. Ahora, sin lugar a dudas ese es el cargo mas difícil de todos. Ahí la demanda no espera. El ministro de Salud, por ejemplo, puede planear modificaciones de Hospitales, compras de tomógrafos, lo que sea. El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires se sienta en el escritorio y ya tiene la lista de delitos cometidos ese día hasta esa hora. Recuerdo una de las dos veces que me tocó el cargo, mientras juraba pensaba la cantidad de delitos que estaba ocurriendo en ese minuto. Esto que me pasó a mi, le va a pasar a Carlos Stornelli en el mismo momento que diga “Si juro”. El cargo es así, en ese instante ya tiene que estar dando respuestas.

 

¿Pero alcanza con ser fiscal para manejar la seguridad de la provincia?

Eso, con toda sinceridad, lo voy a contestar cuando vea su trabajo, pero si creo que hay que darle la posibilidad.

 

Simplificando de manera brutal, en este tema complejísimo de la seguridad bonaerense hay como dos grandes líneas: Una que sostiene que todos los males se originan en la policía corrupta y hay que combatirla hasta el final y otra que dice que es necesario pactar con ellos para evitar un caos aún mayor ¿Usted que piensa?

Yo no creo en ninguna de las dos. Creo que hay corrupción en la policía y hay que combatirla, pero también creo que no es toda la policía así ni esa sea la única función de un ministro, en todo caso será la del director de asuntos internos.

 

Ahora, mientras me ocupo de ese tema, no le puedo decir al vecino asolado por el delito que estoy en una tarea muy importante de depuración de la policía, que por favor vuelva en un año cuando termine asi vemos que hacemos con usted. Yo tengo que dar una respuesta en ese momento. Esta es la diferencia fundamental entre los planteos de reformas policiales y las reformas en otras áreas del gobierno. Cuando volvió la democracia se le dijo a los militares ustedes metanse en los cuarteles, quedense ahí mientras pensamos que vamos a hacer con ustedes. En su vida cotidiana la sociedad no percibió un cambio. Yo en cambio no le puedo decir a los 46 mil policías bonaerenses metanse en las comisarías, no hagan nada mientras veo que hago con ustedes. Por eso lo difícil, en la práctica hay que ir a un fuerte mejoramiento de la policía, pero paralelamente dar respuesta a los crecientes problemas de inseguridad.

 

Lo que digo es que quien cree que hay que pactar con policías corruptos porque así regulan el delito no tienen idea de lo que dicen, y a quienes creen que como esto es verdad, primero hay que resolver el tema interno, yo les digo no, hay que hacerlo conjuntamente. No es fácil, pero es posible.


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